domingo, 21 de octubre de 2018

Amén, Alicia.

"Voy a cambiarlo todo: el blog, la forma de comer, (la falta de) ejercicio, las excusas… Me toca hacerme un lavado de cara. Si no lo hago, cerraré el blog, más que nada porque me parece absurdo tener que escribir que como bien una semana y luego mal tres; porque es una pérdida de tiempo y porque estoy harta de no saber qué escribir, harta de pensar que es mejor no poner dos comidas sanas de tal día acompañadas de golosinas, de seguir comprando golosinas amparándome en mil y ninguna excusas. Incluso harta de este tipo de entradas, que hasta ahora no me han llevado a ninguna parte. Es cierto lo que dice Alicia, cierto lo que dice MsQuisquilla… si me sobran treinta kilos no puedo hacer concesiones: no puedo permitirme comer cosas que no sean sanas amparándome en "tengo un cumpleaños, tengo una comunión, tengo la regla…", simple y llanamente porque ha sido justo ESO lo que me ha traído hasta aquí. Lo dicho. Toca empezar de cero (aunque cero signifique empezar con más de 100 kilos)"

Eso es lo que escribí y publiqué el 3 de febrero de 2014, hace más de 4 años. Hoy tengo un niño de dos meses y medio. Antes de estar embarazada pesaba 98 kilos y en el embarazo llegué a pesar 115. Después de dar a luz, pesaba 98 de nuevo, supongo que porque le doy el pecho.

Lo cierto es que la ansiedad me come, pero el problema es que no la calmo yendo de paseo con el niño; no tomo de snack palitos de zanahoria con hummus, sino conguitos, o pipas saladas, o helado. Lo que antes comía como excepción, ahora es la norma: todos los días como golosinas. Luego me veo en las fotos con el niño y me quejo de estar enorme. Sé que acabo de dar a luz y que esto lleva tiempo; me daría igual subir de peso si sé que es porque como bien (frutas, verduras y proteínas de buena calidad), que es lo que necesita mi bebé en su leche, pero me da rabia subir de peso por comer porquerías.

Como buena ilusa, empezaré a comer sano este lunes, o sea, mañana. Hoy lo cogeré para organizar mis comidas; mañana me pesaré en ayunas y volveré a escribir en el blog. El año que más peso bajé fue el año en el más entradas tengo: algo querrá decir.

Voy a releerme, a ver lo que hacía bien para repetirlo y, especialmente, lo que hacía mal para tratar de dejar de hacerlo.

Alicia me escribió un comentario que decía: "(…) quiero decirte que has dado un gran paso, que te has dado cuenta de lo que importante que es hacer una dieta en condiciones, que es verdad, que cuando nos sobran más de 30 kilos no podemos permitirnos ninguna licencia, solo tenemos que ceñirnos a lo que hay que comer y ya está. Cuesta, pero el cuerpo se acostumbra rápido, y de verdad que es la única manera. Lo de hacer el día bien pero cada tarde comer algo de chocolate, o después de cenar, un dulce, o salir y picar, te puedo asegurar que no vale, es imposible y echamos por tierra todo lo bueno que hayamos hecho en el día. Otra cosa es que, muy de vez en cuando (porque nos lo exija el guion), tomemos un trocito de tarta en un cumple y no pasa nada, sin remordimientos, pero eso, un trocito, comerlo despacito y disfrutándolo."

Nuevamente, amén, Alicia.

lunes, 1 de enero de 2018

2018

Feliz año a todos.
Yo vengo con novedades: estoy embarazada de dos meses y medio.
Estoy muy feliz, a pesar de que no fue un bebé buscado, sino que se presentó sin avisar.
Después de diez días con náuseas y pensando que tenía algo grave,me tocó ir a urgencias. Allí me hicieron análisis y di un positivo como una casa. Al día siguiente, tocólogo y me dijo allí que ya tenía 7 semanas y 3 días (y yo sin enterarme).
Hay que ir despacito porque tengo 40 años y ya se sabe los peligros que hay a esta edad, pero ojalá que salga todo bien.
Me toca cuidarme, comer sano y hacer las cosas lo mejor que pueda.
Un abrazo a todos, sobre todo a Pili y a Alicia. Besotes.

viernes, 11 de agosto de 2017

Actualización

Hola, hola.

Tengo noticias: hace 15 días empecé a cuidar mi alimentación con la guía de una nutricionista. No quiero crearme paranoias con el peso, sino comer sanamente y ya el cuerpo irá deshaciéndose de la grasa como quiera. Me he descargado unos vídeos de gymvirtual para hacer en casa y mover el esqueleto.

En Gran Canaria el calor es infernal y al gimnasio volveremos en septiembre, así que me va a tocar ejercitarme en el salón de mi casa.

Al margen de peso, he perdido tres tallas de pantalón y de blusa. Antes llevaba la 50, luego bajé a la 48, después a la 46 y últimamente me compro la 44, aunque, dependiendo de la prenda, a veces me queda estrecha de pecho y tengo que recurrir a la 46.

Espero que sigan todos bien y que aprovechen el veranito para comer mucha fruta, verdura y ensaladas y gazpachos a cascoporro.

Besitos y feliz fin de semana.

jueves, 25 de mayo de 2017

Las excusas no adelgazan

Lo cierto es que no queremos adelgazar; al menos, no queremos de verdad. Mil cosas se anteponen a nuestro deseo de rebajar esos kilos, de estar sanos, de que nos quepa tal o cual prenda.

Todos decimos que queremos, pero no lo hacemos: que si un cumpleaños, que si es la comunión de mi sobrino, que si he aprobado un examen, que tengo mucho estrés, que tengo mucho tiempo libre... Excusas. Porque si tenemos que entregar un informe para el trabajo, sacamos tiempo hasta debajo de las piedras para acabarlo, pero, claro, no tenemos media hora para salir a caminar o para hacer ejercicios en casa.

Ya los bajaremos, nos decimos, mientras nos comemos ese último dónut de chocolate que nos merecemos por hache o por be. Meeeec. Mentira: ni será el último ni nos lo merecemos. Nuestro cuerpo necesita nutrientes, comida real, ejercicio. Hasta que no dejemos de engañarnos de nosotros mismos, hasta que no empecemos a respetar nuestro cuerpo y nuestra salud, estaremos escribiendo, una y otra vez, que no lo hemos hecho bien, pero que lo intentaremos. Mentira.

Cada elección cuenta y esa galleta no es la última, es una más que nos va a seguir alejando de lo que nos merecemos.

Por cierto, sigo pesando 98.8. De vergüenza. ¿O alguien cree que yo no tengo mis excusas? Solo que ya me cansé y me quito la venda de los ojos.

martes, 21 de febrero de 2017

Si quieres que algo cambie...

Algo tiene que cambiar. Eso dicen por ahí.
Ayer me apunté en el gimnasio, pero con mi novio, así que estoy más motivada.
Fue precisamente ayer cuando empezamos: nos matriculamos y directos a hacer ejercicio. El monitor nos dijo que ayer sería un día de contacto con las máquinas. Nos mandó 15 minutos de bicicleta, ejercicios de pecho, pesas para bíceps y tríceps. Aparte de eso, hice 15 minutos de elíptica. Me sentí genial mientras me ejercitaba, mi cuerpo pedía más. Estuvimos una hora (el monitor dice que lo ideal es 45 o 50 minutos).
Luego fuimos al jacuzzi, a la hidroterapia y acabamos en el baño turco, con las toxinas abandonando nuestros cuerpos por obra y gracia del vapor y de los calores. Hoy tocará hacer ejercicios de piernas. Ya les contaré qué tal.
La alimentación va mejorando, a pesar de que sigo comiendo mucha cantidad y a veces cosas indebidas. Poco a poco.

Desayuno: dos churros (Antojo), bocadillo de tortilla y cortado (07:45)
Media mañana: cortado y dónut (10:30)
Almuerzo: guayabo antes de comer; papas sancochadas, huevo sancochado, atún, guisantes, judías verdes, zanahorias baby y ajo + cortado (14:45)
1 hora de gimnasio + 45 minutos de hidroterapia. Después del gimnasio, un plátano.
Cena: espárragos trigueros + verduras variadas + surimi + trozo de pan; yogur natural con frambuesas, miel, canela y jengibre (21:00)
Besitos y que tengan una buena semana.

sábado, 14 de enero de 2017

En Babia...

Así estoy, camaradas: en Babia.
El otro día, en un descanso del trabajo, fui anotando mi peso de los últimos tiempos. ¿Cómo lo hice? Fácilmente; me limité a mirar en el blog cada una de las entradas en las que aparecía lo que pesaba y listo.

Me dio pena comprobar las oscilaciones: dos o tres kilos arriba, dos o tres abajo, y nuevamente llegaba al peso de partida.Sí, es cierto que partía de 108.9 kg y que ahora estoy en 97.7 (peso de ayer), pero no menos verdad es que llevo así (en torno a los 97) desde el 16 de octubre de 2015, es decir, en un año y tres meses he estado subiendo y bajando para volver al punto de salida, pero nunca a la meta.

¿Cuál va a ser mi primera meta? Los 94 kilos, que son muchos, pero hace un mogollón que no los veo.
La segunda meta va a ser llegar a los 89, para así dejar de ver el 9 en las decenas.
Las siguientes las iré anunciando conforme alcance las dos anteriores.

¿Cómo pretendo conseguirlo? Eso ya es harina de otro costal. En casa tengo la dieta que me mandó la nutricionista que no me gustaba (esa que recomienda tomar esas insanas bebidas de cola y natillas de chocolate), aparte de la última nutricionista (la que ofrece la opción más sana, aunque no acaba de convencerme por eso de que recurre mucho a las hamburguesas y a las salchichas); tengo el libro de la dieta ALEA, pero no quiero tener que comer lo que ponen sí o sí; tengo claro lo que dicen en el reto de la báscula, el programa ese de Canal Sur. Mi novio dice que lo que tengo que hacer es comer sano, de todo pero sin abusar de los alimentos, que ponga en práctica la teoría que ya sé. Tiene razón, pero me conozco y sé que volveré a caer en los dulces, los paquetes de chips, las hamburguesas que venden detrás de mi casa (con mucha salsa y mil cosas más). He pensado incluso en tirar la toalla y comer lo que me venga en gana, sin muchas contemplaciones, pero yo valgo la pena, mi salud vale la pena, y si fracaso una y otra vez es porque me rindo a primeras de cambio. Los que me conocen saben que los primeros días me cuido, estoy pendiente de mi hígado, contenta; sin embargo, esto dura poco, y a las pruebas me remito.

Voy a marcarme pequeños retos semanales y a ir cumpliéndolos. Ya les iré informando. Un beso muy grande y ánimo.
P. D.: Pili, manda los turrones a Jijona y pon manos a la obra ya, que podemos.


viernes, 16 de diciembre de 2016

Jueves italianizante

Hola, hola.
Ayer, jueves, me desperté a las 07:45. Desayuné una tostada con AOVE y sal rosa del Himalaya, un kiwi y un cortado.
A media mañana, una manzana y otro cortado.
El almuerzo me pilló en urgencias, acompañando a mi familiar. Llegué a casa casi a las 15:00 y pedimos pizza en un restaurante local. Me comí tres trozos de pizza marinera y otros dos de pizza de verduras. De postre, dos cerezas y dos fresas.

Merendé un zumo de brócoli, espinacas, aguacate, naranja y pomelo.
Para cenar, nuevamente italiano, esta vez unos ravioli de supermercado (setas y boletus; queso de cabra y espinacas). Después de la cena, otra visita a urgencias (visita programada, no es que empeorara nadie).
Me fui a la cama a la 01:30 y me desperté a las 05:20, agotada. Dormí poco pero bien.
Ahora voy de camino al trabajo.
Espero que mi día hoy no tenga tantos tropiezos como el de ayer.
Que tengan un buen viernes. Besitos.